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Imagen de Pexels en Pixabay

Haz de la ética tu mejor consejero

Los primeros años de tu negocio son determinantes para su futuro. Y si desde el comienzo te guías bajo principios de ética, la recompensa y satisfacción serán mayores.
 

Por Leo Peralta

Iniciar una empresa implica un gran reto: crear un modelo de negocio innovador, diseñar una oferta con valor agregado, obtener financiamiento para operar y contratar talento son algunas de las tareas que los emprendedores deben hacer de forma simultánea y, en ocasiones, bajo todo tipo de presiones. En momentos así, cuando hay que tomar decisiones que involucran la sobrevivencia del negocio, la ética no parece ser algo en lo que se deba poner demasiada atención. ¡Error!

Así como la niñez es el período que forja el carácter de un individuo, las primeras etapas de una empresa definirán en buena medida la manera en la que enfrentará retos similares cuando crezca. Si bien las compañías que actúan bajo la ética se evitan problemas legales o hacerse de una mala reputación, también son más productivas en el largo plazo en tanto mantienen relaciones armónicas con grupos sociales y de interés que pueden tener un impacto positivo en la operación de dicha organización.

Igualmente, considera que las nuevas generaciones –sobre todo la Generación Z, integrada por personas que nacieron después de 1995– buscan empleos que no solo les proporcionen ingresos económicos o prestaciones. Estudios indican que tanto sus hábitos de consumo como sus decisiones laborales tienen una relevante preocupación por el impacto de sus acciones. En consecuencia, los mejores talentos quizá no se sentirán atraídos por compañías que pueden ofrecer buenos sueldos pero con prácticas empresariales cuestionables.

Actualmente, leyes anticorrupción se endurecen día con día. Mientras que en un entorno en el que las redes sociales ejercen vigilancia permanente en todo lugar, las conductas que van en contra de la ética parecen cada vez menos aceptables, menos redituables y más arriesgadas. Y en el caso de los emprendedores que quieran anteponer objetivos personales o del negocio sin importar las consecuencias, puede ser determinante para su fracaso y quiebra.