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Guillermo Jaime.

Impacto social sin fronteras

Los emprendedores sociales deben transformarse a sí mismos en empresarios sociales, pensar en grande y encontrar soluciones en su modelo de negocio para escalar, llegar a más personas y seguir creciendo.

Por Guillermo Jaime*

Después de viajar por el mundo para buscar innovaciones para la industria de la construcción, descubrí que la base de la pirámide, esas comunidades vulnerables que carecen de todo, eran un océano azul que podía explorar. Sin pensarlo mucho, ideé un modelo de negocio que no solo llevara una solución de vivienda a la población más necesitada, sino que fuera una empresa rentable.

Siempre he pensado que un emprendimiento social no está peleado con el crecimiento. Por el contrario, mientras más crece un proyecto con verdadera vena social, más impacto puede tener, más personas son beneficiadas y se hace más impacto en la aguja que mide la pobreza.

Datos de la Comisión Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) señalan que en los últimos 10 años, la pobreza patrimonial se ha reducido de 17.7 a 11.1%; sin embargo, aún existen 13.8 millones de personas sin un techo sobre su cabeza. Si con esta cifra tomamos en cuenta que 21 millones de personas viven debajo de la línea de pobreza extrema, es fácil darse cuenta que si no ponemos grano sobre grano de arena, la situación de la base de la pirámide no va a cambiar.

Y esto no es una obligación única del gobierno o la filantropía, sino de emprendedores que quieren hacer un impacto social que cambie la realidad de las personas más pobres y que, a su vez, permita que los hijos de estas personas tengan un nuevo punto de partida en su cosmovisión y anhelos. Esta es la clave que todo emprendedor social debe mantener presente cuando planea un proyecto social.

Pero también debe tomar en cuenta que la autosustentabilidad de su empresa es básica para su crecimiento. En mi primera empresa social implementé una estrategia para lograr este cometido: apostar por el volumen contra el margen. La base de la pirámide es enorme y puede mantener a una empresa con rentabilidad positiva con un margen de utilidad pequeño, pero muchas ventas.

Además, después de más de 10 años enfocándome en la industria de la vivienda, decidí voltear a ver otras industrias que también podían tener un impacto positivo en la vida de las personas. Así nació Social Global Leaders, un holding de empresas sociales que impactan positivamente la vida de las personas al llevar soluciones en agua potable, vivienda y luz a lugares donde estos servicios no son parte de su realidad.

Lo que los emprendedores sociales deben de buscar es transformarse a sí mismos en empresarios sociales, pensar en grande y encontrar soluciones en su modelo de negocio para escalar, llegar a más personas y seguir creciendo. De esta forma, ese granito de arena se puede convertir en una playa, impulsando a la economía y cambiando la vida de millones de personas, no solo en su país sino en el mundo, porque la pobreza no conoce fronteras.

*Es emprendedor social y fundador de Social Global Leaders