Pasar al contenido principal
Oculus Rift S es el modelo más reciente de la empresa subsidiaria de Facebook.

Cascos de realidad virtual

Estos cuatro modelos ofrecen la posibilidad de crear experiencias en un mundo virtual que se pueden capitalizar en el mundo real.

Por Leo Peralta

Un casco de realidad virtual es una herramienta indispensable para los emprendedores digitales que desean desarrollar soluciones, como videojuegos inmersivos y soluciones de visualización. Estos son algunos de los más populares en el mercado:

- Google Cardboard. Parece risible un visualizador de realidad virtual hecho de cartón; sin embargo, tiene la ventaja de un precio accesible (US$15) y la posibilidad para desarrollar aplicaciones compatibles con el sistema móvil Android.

- Oculus Rift S. El modelo más reciente de la empresa subsidiaria de Facebook representa un equilibrio entre el precio (US$399 en su tienda en línea) y las características que posee –como lentes que eliminan distorsiones lumínicas, un campo de visión de 115 grados de amplitud y cinco cámaras integradas para el sistema de orientación del casco que eliminan el uso de cámaras externas auxiliares–.

- VIVE Pro. La empresa HTC, que en una época hizo teléfonos celulares de calidad mediana, se ha reconvertido en una compañía que manufactura cascos de realidad virtual bajo la marca VIVE. Este casco usa una tecnología llamada AMOLED, que permite mayores frecuencias de barrido de la imagen y, por ende, secuencias de video más fluidas. Es lo menos que se espera de un aparato que cuesta 879 euros.

- Sony PlayStation VR. El primer videojuego de consumo masivo que quiso integrar realidad virtual fue el Virtual Boy en 1995 aunque nunca tuvo éxito. Dos décadas después, en 2016 Sony lanzó su casco de realidad virtual que si bien solo sirve para jugar títulos en la consola PlayStation 4 y mirar algunos servicios de video inmersivo en línea, es uno de los más populares y accesibles pues se puede hallar en tiendas en línea a un precio desde US$259.