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Imagen de Tayeb MEZAHDIA en Pixabay

¿Se puede reinventar la rueda automotriz?

Spoiler: ¡claro que sí! Conoce tres áreas de oportunidad que ofrece la industria automotriz a emprendedores con ideas novedosas y a inversionistas que apuesten por ellas.

Por Leo Peralta

 

Los automóviles son uno de los inventos modernos más importantes que existen. Uno de los primeros vehículos autopropulsados a vapor fue creado por el francés Joseph Cugnot a mediados del siglo XVIII; por lo que, este modelo tiene alrededor de 250 años rodando por los caminos del mundo.

 

Por otro lado, podría pensarse que la innovación en el sector automotriz está limitada a mejoras incrementales dominadas por grandes compañías que facturan miles de millones de dólares. Sin embargo, en los últimos años han aparecido áreas de oportunidad para los emprendedores e inversionistas que quieren innovar en una industria que parece muy rodada.

 

Aquí tres ejemplos que son una realidad en potencia para futuros aliados, proveedores y socios de la industria automotriz:

 

  • Nuevos materiales. Un automóvil está construido por cientos de kilos de diversos materiales como metales (acero, aluminio, metales preciosos), polímeros (plásticos) y diversos compuestos orgánicos (cuero, telas, maderas). Hoy, empresas como Ford están utilizando materiales reciclados para algunas de sus autopartes, mientras que la industria requerirá en los próximos años el uso de materiales más ligeros como fibra de carbono, magnesio y boro.

 

  • Mejoras en la propulsión. Los dos principales sistemas de propulsión de vehículos son: el motor eléctrico desarrollado en la década de 1880 y el de combustión interna creado una década más tarde. Pese a sucesivas generaciones, ambos sistemas funcionan bajo principios como el ciclo de combustión interna y las celdas electroquímicas, que han experimentado escasa innovación. En consecuencia, las grandes armadoras están abiertas a ideas novedosas que optimicen su rendimiento y disminuyan el consumo energético.

 

  • Sistemas de infoentretenimiento. A medida que los autos incorporan crecientes capacidades de conducción autónoma, el papel del conductor evolucionará hacia una suerte de “supervisor” de la unidad y, en el mediano plazo, cuando el volante sea eliminado del todo, en un pasajero más. Compañías de contenidos audiovisuales y Tecnologías de Información (TI) ya desarrollan servicios de entretenimiento y productividad que permitan aprovechar de mejor manera el tiempo que los conductores ya no utilizarán en fijar su vista frente al volante.