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Un buen líder siempre va un paso adelante.

Liderazgo de alto impacto

Por Guillermo Jaime*

 

La naturaleza de la empresa es crecer, ganar mercado, generar valor –y en la empresa social añadimos un ingrediente a la ecuación, generar impacto–. Justamente, el balance entre el impacto social y financiero recae en el líder, quien debe multiplicar el alcance de la organización. Si bien no existe una fórmula infalible, un buen líder siempre va un paso adelante.

En distintos momentos de mi carrera aprendí que una vez que eres líder estás en una posición privilegiada, la de transmitir conocimiento. Contrario a lo que otros directores piensan o creen, para mí es vital compartir lo que sé. Nadie conoce la empresa como el líder, y enseñar y guiar permite multiplicar el valor de la empresa o, al menos, así lo creo. 

Capitalizar ese conocimiento a favor de la empresa trae dividendos a cualquier organización. Contar con personal capacitado es igual a mayor productividad, ya que tienen el rumbo claro y ejecutan. Eso, para mí, prolonga la permanencia de cualquier negocio, porque si eres dueño y señor del conocimiento de tu empresa, si eres el único que toma decisiones y crees que nadie hará las finanzas mejor o venderá más, la empresa muere contigo.

Con ello en mente (compartir lo que sé), aprovecharé este espacio para detallar una característica, un hábito y un valor que un líder requiere para guiar a su compañía al crecimiento exponencial. Lo repito, no es una receta mágica, pero sí algo de lo que me ha funcionado en estos 15 años como emprendedor social. 

Un hábito: correr

El deporte, cualquiera, hecho con seriedad es un hábito que enriquece la labor del emprendedor. El ejercicio te vuelve disciplinado, en especial, cuando participas en un deporte de competencia. En mi caso son las carreras, y mi competencia favorita es Ironman 70.3, un triatlón donde los participantes nadan, corren y andan en bicicleta. Son momentos de prueba, que resultan formativos. En este tipo de encuentros el nivel de presión es similar al que enfrentan los empresarios día a día, y tener la disciplina mental para sobrellevar el estrés y cumplir la meta, sin duda, te prepara como emprendedor para no dejar que el entorno te mate.

Los empresarios exitosos son disciplinados. No conozco ninguno que no lo sea, y el deporte ayuda muchísimo. Conviértelo en un hábito. 

Una característica: resiliencia

En el emprendimiento social, más que en cualquier otro, el líder debe ser resiliente. Desde mi perspectiva, la resiliencia es la recuperación rápida y rectificación de rumbo. Un buen empresario, sobre todo, un buen líder no se vuelve víctima del entorno. Al contrario, es capaz de ir ajustando la vela conforme viene la tormenta. 

Un buen líder no claudica. Si al principio no funciona, vuelve a intentarlo. 

Un valor: humildad

Como empresario cuesta muchísimo trabajo reconocer que hay mejores pilotos que tú. Pensemos en un equipo de futbol: el director técnico no tiene por qué ser el goleador o el portero; su labor es saber a quién debe contratar, reconocer en qué momento debe ingresar al campo y en qué posición debe jugar. Hay que tener la humildad de aceptar que existen temas en los que no eres el mejor. 

En mi caso, soy ingeniero de profesión. Los números se me facilitan, pero entender los términos administrativos me costó trabajo. Es algo en lo que tuve que trabajar y prepararme. Los negocios son inexactos y tenemos que reconocer que como empresarios tenemos más dudas que soluciones. Sé humilde: reconoce tus limitaciones y actúa en consecuencia.


* Guillermo Jaime es emprendedor social, autor del libro Social Capitalism, Connecting Wealth to the Bottom of the Pyramid, fundador de Social Global Leaders.